El pejibaye

 

  • Una fruta dadivosa

Para la Cultura mayagna el pejibaye es un manjar caído del cielo. La fruta es típica de tierras costeñas y parte del diario vivir en esta región, ya sea como alimento, bebida o instrumento de caza. Es rica en proteínas, carbohidratos, grasas y vitaminas A y C. Su intenso color naranja, olor característico y sólida contextura, son el encanto de muchos paladares.

La fruta proviene de Brazil y es considerada un vigorizante sexual y un estimulador de fertilidad, creencia que no es descartada por el profesor Wapolio Ricardo Patrón, de descendencia mayagna. “Cuando es la temporada de pejibaye, las personas se tornan más corpulentas y vigorosas, incluso les cambia el color de la piel. Al tomar fresco de pejibaye, se adquiere un tono más vivo”, indica.

Además de ingerirlo como fruta, la comunidad mayagna disfruta de su particular sabor de distintas formas. Algunas opciones son el supa sahni o pejibaye fermentado; el di wahni puna, plato similar al baho y que se elabora a con carne de guatusa, chancho de monte, pescado o banano con pejibaye; así como el di kuruhna, parecido al indio viejo pero que es hecho con banano, maíz o yuca acompañado con pejibaye fermentado, indica XXXXX.

En algunos países como Costa Rica, es considerado un ingrediente gourmet, ya que lo sirven en forma de crema con trocitos de langosta, tal como lo degustó el ex presidente de Estados Unidos Barack Obama, durante su visita a este vecino país. “Si no es en crema, es en mousse, budín, como relleno de un lomito o de ñoquis. También como encurtido, pan, palitos, en forma de puré y hasta combinado con arroz o con pasta”, comenta Gilda González Sandoval, colaboradora del diario costarricense El Financiero, en un artículo publicado en 2013.

Pero el pejibaye no sólo es utilizado como alimento, sino también como herramienta de caza. El profesor Ricardo Patrón, explica que del árbol de este fruto, se extraía el material para elaborar arcos y flechas con los que sus ancestros conseguían los alimentos. “La palmeras del pejibaye son muy particulares. Su resistencia y flexibilidad lo convirtieron en el instrumento indicado para elaborar los artefactos de caza”, aseguró.

Parte de una cultura

Patrón comenta que difícilmente concibe alimentarse sin agregar el pejibaye a su dieta, por lo que siempre procura mantener su reserva. Durante la temporada de la fruta resguarda una buena cantidad para su conserva. “Lo pongo a cocer, lo pongo bajo tierra bien protegido y lo desentierro para mi consumo. Puede aguantar hasta un año así, de forma que siempre puedo estar bien abastecido sin tener que esperar a que llegue la temporada que es a inicios de septiembre”, comenta este bonanceño.

Para este profesor el pejibaye más que un alimento es una forma de vida porque representa la cultura mayagna. “La importancia del pejibaye es que es una fruta dadivosa. Además de todas sus utilidades también es parte esencial de nuestra cultura. Mediante el cultivo, cuido y consumo de esta fruta, enseñamos a nuestros hijos cómo vivieron nuestros abuelos; y de esa forma damos continuidad a su consumo tradicional y estilo de vida que nos ha proporcionado esta fruta”, recalca.

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