¡Siempre listo!

  • La trayectoria minera de Gregorio Downs Selva

Decir Downs en Bonanza es decir minería. Esta valiosa casta está asociada al oro, como el sol a la tierra. Está en el ADN familiar y en cada corazón de esta estirpe minera, de la cual Gregorio Florentín Downs Selva, forma parte.

“Don Goyo” como cariñosamente se le conoce, es hijo de Enrique Downs (Q.E.P.D), quien fue carpintero de trojas, torres y timbrero en la mina Panamá. Es originario Bonanza y de sus 73 años y junto a su esposa Martha Rocha procreó cuatro hijos:

Gregorio, Gerardo, Gary y Martha, todos colaboradores de HEMCO en distintos momentos. Actualmente, los tres varones desempeñan cargos importantes en la empresa.

“Siempre me he sentido orgulloso de mis hijos porque siempre han obrado con valores, desde pequeños les inculcamos el amor al trabajo, el servicio al prójimo y a hacer algo por su comunidad, siempre piensan en los demás y esa forma los ha llevado a ocupar esos cargos. Ahora, Gary, mi cumiche, fue galardonado con una hermosa medalla por su rendimiento en el trabajo, colaboración, honestidad y eso me enorgullece hasta sacarme lágrimas de emoción”, expresa Downs con emoción.

De su infancia guarda buenos recuerdos. Uno de ellos marcó su capacidad de servir a los demás. “Un día me enteré que habían unos guardias chiquitos en la cancha de baloncesto, me fui a asomar y terminé siendo Boy Scout; recuerdo un viaje que hicimos de Bonanza a Managua a pie con 17 jóvenes más, liderados por Mr. Aubrey Campbell, nos dilatamos 11 días en llegar”, cuenta sonriendo.

De todo

A los 16 años, obtuvo su primer trabajo en el área de lamparería de la mina. Luego fue “Office Boy” en el taller eléctrico, después fue trasladado al taller mecánico, y por su facilidad con el dibujo fue integrado al área de ingeniería como dibujante donde estudió dibujo técnico por correspondencia en American School.

En 1971, cuando inició el proyecto Vesubio, se requería personal con conocimientos topográficos para apoyar a los jefes de turno para leer planos y dirigir los muestreos. Él fue uno de los elegidos como capataz técnico. Estando ahí vivió una fuerte experiencia.

“Una vez en el nivel 1040 la mina empezó a “chinear” (derrumbar) y grité: ¡vámonos que esto se va a caer! rompí la alarma, apuré a la gente y todo el personal evacuó con inmediatez. El olor se esparció por todos los niveles, la mina colapsó y afortunadamente solo tuvimos dos personas golpeadas”, recuerda Downs.

Luego de este suceso, Downs pasó a la Mar´s, hoy Neptuno, en la mina Panamá donde fue capataz y luego jefe de supervisores de mina hasta 1977. Un año más tarde se fue a Venezuela para trabajar en la construcción de la represa Itaipú, la segunda más grande de América. En 1982 volvió a Nicaragua y nuevamente trabajó en la mina, dirigida en ese entonces por el Instituto Nicaragüense de la Minería (Inmine).

En 1995, junto a otros ex mineros conformó la empresa Desarrollo de la Pequeña Minería (DPM) que operó en el sector de Vesubio. En el 2008, a sus 58 años y a dos años de jubilarse, se le presentó una nueva oportunidad en la minería industrial, empresa que desde 1995 pasó a llamarse HEMCO.

De sus años en la minería valora el cambio que ha tenido. “Antes no había salubridad, ni seguridad, los mineros trabajaban un año máximo, porque se enfermaban, el cambio ahora es total. La minería actual está comprometida con la sociedad, invierte en su bienestar, apoya a la alcaldía para hacer buenos proyectos como el parque que tenemos, que hasta ahora es el mejor de la RACN, el estadio Duncan Campell, becas para los mejores estudiantes…es otra minería”, dice.

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