De la sequía a la esperanza

Programa Minero a Minero convierte mineros artesanales en productores y líderes comunitarios
Minero a Minero es una iniciativa que nace del equipo de Responsabilidad Social Empresarial de Mineros Nicaragua y el proyecto Porvenir como una forma de fortalecer las relaciones sociales y comunitarias entre mineros artesanales y campesinos a través del intercambio de experiencias en minería, agricultura y cuidado ambiental.
El programa ha transformado la productividad de Bonanza al fomentar una nueva vocación en la zona: la agricultura. A la fecha, la iniciativa está formada por 36 productores, entre hombres y mujeres, que gracias a Minero a Minero han logrado mejorar su técnica de cultivo de maíz para producir todo el año.
Minero a Minero también busca que las comunidades reduzcan su dependencia externa, diversifiquen sus cultivos y fortalezcan su resiliencia. Además, los mismos pobladores son quienes protagonizan e impulsan los cambios.
“Lo primero que hicimos fue poner en marcha la reforestación de la fuente hídrica y crear un banco de germoplasma de pasto de corte para garantizar la alimentación del ganado en verano. Así comenzamos a enfocarnos en problemas comunes y en buscar soluciones conjuntas”, explica Luis Herrera, Coordinador para el programa de Minero a Minero.

El programa se ejecuta en la comunidad El Avión y, paso a paso está llegando a otras localidades como Arenaloso, El Piñal, La Colonia, San Antonio, Ojochal y Vesubio de Bonanza, áreas cercanas al proyecto minero Porvenir. Su enfoque combina producción agroecológica, recuperación de saberes ancestrales, sostenibilidad ambiental y empoderamiento social.
Un logro importante es que las soluciones surgen desde adentro, es decir, las semillas que reciben los mineros provienen de los propios productores beneficiados, lo que elimina la dependencia con la empresa.
Víctor Garmendia, promotor social de RSE en Mineros Nicaragua, señaló que uno de los principales retos del programa fue lograr un cambio en la cultura del productor, acostumbrado a sembrar sólo dos veces al año. “Ahora saben que se puede cultivar todo el año y tener una cosecha exitosa”, dijo Garmendia.
Sacar lo mejor de la gente
Minero a Minero ha tenido un impacto social significativo. A través de las parcelas comunitarias se incentiva la participación familiar y los lazos vecinales. Las visitas a las casas generan intercambios, amistades y hasta pequeños mercados de trueque.
“Mayor satisfacción es ver como la mayoría de los participantes ya tienen parcelas establecidas, se han convertido en embajadores y capacitan a nuevos integrantes, además se han abierto sus propios mercado”, continúo Garmendia.
El programa también impulsa mejoras en escuelas rurales con recursos y mano de obra propia, lo que reduce costos y acerca más a la comunidad. Gracias a esta iniciativa ya se han mejorado cuatro colegios con sus huertos escolares.
Además, se ha establecido la Feria del maíz, un espacio donde los productores pueden mostrar sus productos, dándose a conocer y creando nuevos mercados. A la fecha se han realizado tres ferias, y ya se está convirtiendo en una tradición para la comunidad.
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