Caribe mágico – El sapo
El sapo
Había una vez una fiesta que los ángeles iban a hacer en el cielo, pero para ser invitado, los animales debían de participar en una competencia de canto entre ellos, y, los que ganaran podrían asistir. Empezó la competencia, y entre los mejores quedaron las aves y los pájaros; y entre los animales terrestres, sólo quedó el sapo. Pero él estaba preocupado porque no podía volar: ¿Cómo llegaría al cielo?
El sapo hizo amistad con la lora, que era una de las ganadoras, y le propuso: “Mire, hagamos una cosa, todos los que ganamos estamos invitados a la fiesta de los ángeles y disfrutar de esa alegría, pero yo no tengo alas; entonces, qué tal si hacemos un dúo. Entre los dos lo haremos mejor, ya que, de todos los pájaros, usted fue la mejor y la más valiente”. La lora le dijo: “Yo acepto, pero cuidado estando en el cielo usted me falla, porque me las va a pagar caro”.
Bueno, para no cansarles el cuento, llegó el día del viaje al cielo, se alistaron, y el sapo llegó donde la lora bien vestido de saco y corbata, y la lora sin nada, porque ya se miraba bonita con sus plumas. Entonces el sapo se montó encima de la lora, quien le dijo: “Agárrese bien, si usted se suelta yo no respondo”.
La lora alzó vuelo hacia el cielo. Una gran cantidad de pájaros la acompañó, pero del grupo de animales terrestres, sólo viajó el sapo. Ninguno de los pájaros sabía que iba con la lora, pensaron que el sapo, como no tenía alas, se había quedado.
Cuando ya estaban en la fiesta en el cielo, uno de los pájaros queda viendo al sapo y le dice: “¿Y usted cómo hizo para llegar al cielo si usted no tiene alas?” El sapo tapudo rápidamente respondió: “Ah, ¿pero usted acaso no sabe que yo brinco? ¡Ustedes vuelan, y yo brinco…!” y se jalaba su corbata todo fachento.
La lora estaba escuchando de largo y se dijo: “Bueno, si este sapo no se acuerda quién lo trajo, ya me falló con una mentira, y en el cielo nadie puede mentir, así es que al regreso bajará a la tierra de un brinco”.
De esta manera cuando terminó la fiesta, todos los pájaros regresaron volando, pero al sapo realmente no tuvo de otra que brincar; por suerte no se murió cuando cayó del cielo, pero sí quedó todo chato y por eso son así.
Narrado por: Celia Henry Müller
Comunidad: San Esquipulas, Región Autónoma Costa Caribe Norte (RACCN)
CUENTOS, LEYENDAS Y TRADICIONES INDÍGENAS DEL CARIBE NICARAGÜENSE Compilación Maricela Kauffmann, 2012
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